Diseño conceptual, eficacia y rentabilidad unidos.

Es cuestión de observar alrededor. No todo el mundo es experto en calidad, pero se
conoce de manera innata lo que realmente satisface cuando se quiere algo para un provecho
muy concreto. Un edificio, útil e inteligente pero a la par elegante, son conjunciones
necesarias para que sea totalmente eficaz a la hora de exponerlo al cliente, cada día más
exigente, aún más conociendo los tiempos que corren, donde el destacar en pequeños
detalles, con presupuestos similares entre varios proveedores y tan ajustados, pueden ser
concluyentes a la hora de elegir una u otra opción.

Aplicado esto desde la primera hasta la última rama de la ingeniería, el mero despiece
de cada uno de los elementos que constituyen una pieza y por tanto un conjunto, ofrece una
información vital y por ende esencial para su completa interpretación, al igual que para su
montaje posterior on-site.

Sólo con señalar que el 20% (E+M en proyectos grandes) y el 50%(E+M en proyectos
pequeños) de la inversión (en concepto de capital asignado a equipos (E) y materiales (M)
mediante el método de porcentajes) y de este modo evaluar las partidas implicadas en la
estimación de la inversión en un proyecto general, se emplea en ingeniería de detalle, además
de incidir que con una buena ejecución en la conceptualización del proyecto, se puede obtener
una fase de construcción muy eficiente, dicha etapa de ejecución puede alcanzar hasta el 70%
de la inversión (E+M) del total de la misma cuando se hace referencia a proyectos de grandes
dimensiones.

Un ejemplo claro, y que sirva de referencia para insistir en la importancia de una
buena ejecución en la fase EPC (Engineering, Procurement & Construction) de un proyecto fue
la enorme fama cosechada en el proceso previo a la construcción (Diseño y Plan de Actuación)
del Proyecto C10 para el Complejo Industrial de Cartagena, perteneciente a la compañía
Repsol YPF, en el cual casi 4,5 millones de horas de ingeniería fueron destinadas para llegar a
la conclusión de que serían necesarias casi 20.000 toneladas de acero para cubrir todas las
necesidades de la planta para la fase de construcción. Esta estimación tan certera, fue el
desencadenante del rotundo éxito al final del proyecto, de aquí la importancia de realizar una
coordinada y válida fase EPC.

Si se aplican estas conclusiones sobre proyectos de menores dimensiones y
desembolsos de capital, los resultados finales son equivalentes, y ofrecen una calidad tan
notable que la inversión inicial en ingeniería de detalle llega a apreciarse como la herramienta
esencial para obtener el éxito en el producto final requerido por el cliente. Cuando se manejan
márgenes muy estrechos en el presupuesto asignado para la realización de pequeños
proyectos, un claro índice de ahorro es evitar el derroche de material mediante su correcta
conceptualización, es decir, conocer al máximo detalle el diseño constructivo de todo lo que
constituye el proyecto, obteniendo una significativa satisfacción del cliente, y por tanto, una
gran fiabilidad de cara a la asignación de futuros trabajos para el grupo de ingeniería que lo ha
desarrollado.

Cuanto más detalle y más calidad ofrezca un proceso de diseño constructivo más
eficacia existirá a la hora de llegar a la fase de montaje en instalación, lo que conlleva
inevitablemente a una puesta en marcha dentro de las fechas de planificación de un proyecto,
lo que implica satisfacción, beneficio y fiabilidad.

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